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Mar. 20th, 2011

Hermione

Solo se feliz

Solo vos sabes lo que te hace feliz, no hace falta pretender serlo, cuando ni tú sabes que es lo que te hace feliz, por eso no busques ser feliz. SOLO SE FELIZ.
Hermione

No ocultes

No ocultes lo que es fácil de observar.
No ocultes lo que me gusta admirar.
No ocultes esa sonrisa que te hace brillar.

Mar. 18th, 2011

Hermione

Solo es

No te muevas, así estarás perfecto.

No pienses en nada que ya terminará.

No respires que después conseguirás aire.

Sonreí porque quedarás marcado para siempre.

No quieras aburrirlo cerrando tus ojos.

Solo espera un segundo que todo acabará,

pero no te olvides que solo es una foto.

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Mar. 17th, 2011

Hermione

Un dvd

- Vete Joseph, solo vete - le pedí con lágrimas en los ojos. No podía verlo a la cara, eso me dolía mucho más, más dolida de lo que estaba hasta el momento.

- Claire, por favor, no puedes dejar que pase esto - su voz sonaba igual de triste que la mía, podía notar con solo escucharlo que él estaba igual o peor que yo. Pero eso no me importaba, tenía que hacer esto, sabía que era lo correcto. Ellos me lo habían prohibido y no podía negarme a lo que me decían.

- Basta Joseph - le rogué otra vez.

- Esta bien Claire, pero tienes que saber que te equivocas, toma esto - levanté la vista por última vez hasta él y lo miré a los ojos, eso me molesto mucho, ya pretendía no quedarme con esa imagen, no podría superarlo, pero lo hice. Me dio con su mano temblorosa un dvd, una cajita finita que no tenía tapa alguna, era toda negra y en el medio solo tenía un corazón pequeño y blanco - cuando lo vez sabrás que te equivocas - tomé el dvd y lo último que él hizo fue acercarse a besar mi frente - te quiero.

Esa era la última vez que lo vería, sabía que eso sería así, las lágrimas no se detenían, y no tenía intención de detenerlas, decían que era mejor dejar salir todo a que guardárselo. Me levanté del piso donde había estado tirada hace más de una hora y me acerqué al reproductor de dvd y lo puse el cd que me dio Joe. Me senté en mi cama y lo prendí.

En el momento en que empezaron a pasar las fotos, supe que él siempre había tenido la razón, yo estaba equivocada. Con toda la furia que estaba acumulando de hace rato lancé el control remoto contra la pantalla de la televisión, que la hizo estallar, rompiendo el vidrio a la mitad. Cómo podía haberme equivocado tanto, ellos no sabían nada, mis padres no me conocían. Había perdido al hombre de mi vida y todo por escuchar la decisión que mis padres habían tomado para mí. Ir a un colegio en otra ciudad, con un futuro, a cambio de no verme con Joe, un chico que nada tenía, con él que mi futuro no existiría.

Que egoísta había sido en pensar solo en mí, él ya no iba a estar a mi lado. Nunca más estaría y todo por que me había dejado dominar por mis padres. Ahora sabía que lo quería, lo amaba, él era el hombre de mi vida y ahora no tenía nada de él más que un dvd.
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Mar. 16th, 2011

Hermione

Solo espero

El sol caía por la ventana y yo todavía seguí encerrada en mi habitación, no sabía cuanto tiempo más debía esperar. La espera se me hacía eterna, y a eso se le podía añadir la soledad del momento junto con la ansiedad que sentía por no poder estar ahí.
La ventana seguía abierta porque yo sabía que de un segundo a otro él llegaría, por eso el viento se colaba por las cortinas y hacía que mi pelo se moviera a su compás.
Mis manos jugaban con el ruedo de mi vestido, su color blanco era perfecto, me había dejado encantada al momento en que entre en la tienda para comprar uno adecuando para esta noche.
Esta noche, la noche que llevaba esperando desde que tenía memoria, pero claro no la había soñado así, en mi mente era diferente, pero la realidad era mucho mejor. La felicidad que se sentía porque fuera como estaba siendo hasta el momento era mucha.
Cada cinco segundos corría la cortina para mirar la entrada de mi casa, por si algún cambio se producía en ella, pero nada sucedía. Todo igual. Luego de eso, miraba mi reloj, y al mismo tiempo mi teléfono para ver si recibía algún mensaje que me dijera el por qué se su tardanza.
Me estaba impacientando, ya que él nunca tardaba tanto, y menos en ocasiones como estas, siempre estaba a horario, nunca un segundo más tarde. El sonido que producían mis zapatos cada vez era más molesto, pero eso no me importaba, iba de un lado al otro de mi habitación, notando que a cada minuto que pasaba se hacía más pequeña.
El sonido de mi teléfono me saco de mi pesadilla momentánea, lo cogí rápidamente de mi silla y atendí rápidamente, no tuve tiempo a hablar porque una voz desde el otro lado comenzó a gritar.
Al segundo que dejé de oír esa voz, mi celular resbaló por mis manos y calló al piso, al mismo tiempo que sentía como mi cuerpo se desvanecía desplomándose en el piso de mi habitación para quedar allí tendido a la espera que el sol se escondiera del todo en el horizonte para dejar paso a una larga noche de espera.

Mar. 15th, 2011

Hermione

Halloween

El disfraz para la fiesta estaba listo. Lo tenía hace una semana guardado en un nylon dentro de mi placard, lo había ido a comprar con mí mejor amiga Julie a la mejor tienda de la ciudad. Era la tienda más grande y concurrida del lugar, donde todos comprarían su disfraz. Había elegido disfrazarme con el estilo de Elizabeth, la protagonista de Piratas del caribe, tendría un vestido tipo dama antigua y llamaría la intención por lo voluptuoso que era.

Mi mejor amiga había comparado el disfraz de Campanita, el hada amiga de Peter Pan, era fanática de ese estilo de cuentos y por eso había elegido ese disfraz. Ahora que ambas teníamos el disfraz adecuado para el día de brujas, lo único que nos faltaba conseguir, era que nuestros novios, bueno a decir verdad mi novio.

Que regresará junto a mí. Él se había marchado y todavía no había vuelto. No sabía donde estaba ni con quien estaba. Solo sabía que se había ido hasta no se cuando.

Faltaban solo dos días para la gran fiesta, unas de las mejores fiestas. Una de esas en las que asiste casi todo el colegio. En la que cantaría. Cantaría sola frente a mis amigos por primera vez y por eso era importante y quería que él este conmigo pero eso era casi imposible.

No tenía forma de hacer que este ahí. Cómo se hacía para traer a una persona o hacerla aparecer donde uno quiere. Se había marchado hace dos semanas y solo había recibido dos mensajes de su parte uno decía que estaba bien y el otro que me amaba, pero cuanto de verdad tenía ese mensaje si hacía dos semanas que no venía a verme.

- ¡Julie! ¡Mira lo que es mi pelo! Faltan solo unas horas y tengo la cabeza hecha un desastre – grité desesperada corriendo de un lado APRA el otro con el cepillo en la mano.
- ¡Lía! ¡Para ya! – me gritó sujetándome de los hombros y me zamarreo para que me calmara – sentate ahí – me llevó hasta la silla frente al espejo y peino mi cabello, rubio y largo, era perfecto para hacerme unos rulos, bien armados y todavía quedaba tiempo. Termino de peinarme, quedo hermoso lo que me hizo, con unas flores pequeñas en distintos sectores. Después yo la peine a ella con un rodete en lo alto de la cabeza con algunos rulos sueltos. Ambas nos dejamos el flequillo peinado para delante pero ella para el costado.

Luego de que nuestros peinados estuvieran listos y adecuados para nuestros disfraces, nos maquillamos de acuerdo a la vestimenta que llevaríamos. Ya estábamos listas, solo faltaba cambiarnos, pero no lo haríamos hasta que sea la hora, porque hacía un poco de calor y no queríamos arruinar los vestidos para la noche de Halloween.

- ¡Lía! – gritó mi amiga entré la gente y la música – Tina te busca, ya tienes que cantar – me informó cuando me encontró y me llevó de la mano hasta el pequeño escenario que habían armado dentro de la gran mansión de Tina.

Estábamos tras el escenario, yo me estaba preparando. No sabía si lo haría, no podría, nunca había cantado en público, me daba temor el hacerlo sola. No lo tenía a él para que me diera confianza, estando conmigo en el escenario, cantando junto a mí.

- Anda tienes que hacerlo, Lía.
- No podré Julie, lo necesito.
- él no esta en este momento, tendrás que hacerlo sola – me empujo al escenario con el micrófono en mano.

Toda la gente me estaba mirando desde abajo, esperaban ansiosos a que comenzara mi canción. Pero yo estaba congelada frente a todos sin poder decir palabra alguna, el miedo se había apoderado de mí.
Sentí que en cualquier momento saldría corriendo. Pero no lo hice al escuchar su voz, esa voz que me tranquilizaba, que me calmaba. Era su voz la que siempre hacía que todo salga bien.

- If time was still
The sun would never, never find us
We could light up
The sky tonight
I would see the world through your eyes
Leave it all behind

Él comenzó la canción, que tantas veces habíamos ensayado juntos, esa que también nos salía, sonreí al verlo ahí junto a mi, cantándome como si nadie de los que se encontraban en la habitación estuviesen ahí festejando la noche de Halloween. Era como las otras veces que habíamos practicado juntos.

- If it’s you and me forever
If it’s you and me right now
That’d be alright
Be alright
We’ll chase the stars to lose our shadow
Peter Pan and Wendy turned out fine
So won’t you fly with me?

Seguí cantando yo, sin miedo nada, lo tenía a él cerca de mí y ya nada me importaba, estaba conmigo para siempre, protegiéndome ahora nada podía suceder. Siguió cantando junto a mí. Mientras me sonreía como lo había hecho siempre.

Ahora podía ser feliz sabiendo que ni la noche de Halloween se interpondría entre nosotros. Estaríamos juntos pase lo que pase.
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Mar. 14th, 2011

Hermione

¡Feliz cumpleaños!

- Claire, levántate ya es el día! – gritó mi hermana menor saltando sobre mi cama para despertarme. Y cuando abrí los ojos me saludó - ¡Feliz cumpleaños!

La puerta se abrió de par en par y entró toda mi familia, mi hermanito, Ben, que apenas daba sus primeros pasos corrió a mi cama, sonriente como siempre. Lo cogí en brazos y lo alcé sobre la cama. Tras él llego mi madre con una bandeja y el desayuno, con ella mi padre y atrás mi hermano mayor. Todos ellos estaban ahí. Como agradecía eso.

Sentí mi celular vibrar sobre mi mesita de luz y lo miré ya tenía almacenados tres mensajes. Luego los miraría, ahora quería disfrutar del tiempo con mi familia.

- ¡Feliz cumpleaños! - gritaron al unísono y me cantaron el feliz cumpleaños, simulando que un alfajor de chocolate era mi torta. Sabía que la torta estaba escondida en la heladera, pero esa era para la fiesta. Me saludaron uno por uno y me dieron sus regalos.

Mis padres con mi hermanito me habían comprado unos libros. Sabían lo mucho que me gustaban y por eso habían elegido ese regalo, perfecto para mi. Mi hermano, Luke, también había pensado en mi afán por la lectura y la escritura y por eso me había obsequiado un cuaderno con la tapa de terciopelo con muchas lapiceras de colores. Y mi hermana menor, suponiendo por lo que era su regalo había gastado todos sus ahorros en comprarme un cd de música de mi banda favorita, los Jonas Brothers, era el último que habían sacado y no había podido conseguirlo.

- Gracias – sonreí a cada uno de ellos porque además de sus regalos me habían honrado con su presencia.

Dentro de esa habitación se encontraba todo lo que yo más quería, los seres que me había visto crecer, que había compartido la vida conmigo, en todo momento. Eran los seres por los que agradecía vivir. Solo faltaba uno, solo me hacía falta uno más, quería que él estuviera aquí, pero sabía que eso no pasaría, se había ido lejos y no regresaría hasta quien sabe cuando.

Pase la mañana con mi familia en mi habitación desayunando, cada medía hora recibía llamados de saludos, gente que yo también apreciaba, gente a la que también quería, gente que se acordaba de mi, pero todavía no llegaba el llamado que yo quería.

Cuando ya me había resignado a esperar su llamado decidí irme a dormir, era de noche y todavía esperaba a su saludo, era el único que ansiaba escuchar. Cuando había cerrado los ojos y dejado ir mi mente hacía un mundo de sueños, sentí sus labios en mi mejilla.

- ¡Feliz cumpleaños! – era él que me saludaba por mi cumpleaños, pero no sabía si era real, no distinguía entre en sueño y la realidad, como sabía si él se encontraba en mi habitación cuando tendría que estar en otro país. Como sabía si eso no era producto de mi imaginación, podría haber deseado tanto que él llegara o me llamara que lo había soñado.
- Estoy soñando – me dije a mi misma para no hacerme ilusiones, sabía que eso no pasaría, él estaba lejos.
- No es un sueño, es real, estoy acá – abrí los ojos y lo observé, era él con su cabello negro azabache, sus ojos celestes claros hermosos como los recordaba, sus mejillas rosas como siempre y su sonrisa inigualable. Su rostro me miraba como el mío al suyo, ahora sabía que era él, lo tenía enfrente de mí y no sabía como reaccionar.
- Te amo – le dije antes de atraerlo sobre mi para besarlo con dulzura y pasión.
- Yo también mi princesita, feliz cumpleaños – me saludo por segunda vez en el día y yo le respondí con un beso como había soñado tantas noches atrás, que al final mi sueño se había hecho realidad, terminar mi cumpleaños en brazos de Thom, mi novio que regresaba solo para pasar conmigo un día tan especial.

Mar. 13th, 2011

Hermione

Sus manos

Las manos. Sus manos. Solo conocía sus manos, era la única parte de su cuerpo que había visto. Era la única que mostraba. No había más en aquella foto. Solo sus manos sosteniendo un ramo de flores, rosas. Unas rosas blancas sostenían sus manos.

Había estado observando esa foto por horas, me había enamorado de sus manos. Eran hermosas, parecían cálidas y suaves, las manos de una delicada mujer. Sus uñas perfectamente esculpidas, pintadas de un rojo carmesí, eran perfectas.

Tenía marcas de la edad, pero eso era lo que más me había gustado, que la mujer dueña de esas manos no se preocupara por ocultarlas, que no se preocupara por ocultar como es en realidad.

Quería encontrar a esa mujer, quería sentir sus manos, quería besar sus manos, acariciar sus manos, vivir con sus manos. Que sus manos acaricien las mías, entrelazar mis dedos con los suyos. Y nunca separarlos.

- Jack, debes ayudarme a encontrarla – supliqué a mi mejor amigo.
- Pero cómo quieres encontrarla, si lo único que conoces de ella son sus manos.
- Debe haber alguna manera, amigo, tiene que haberla – dije antes de despedirme de él para ir a mi casa.

Caminé lento por las calles oscuras, no tenía intención de llegar temprano, no tenía intención de nada, solo de encontrar a la dueña de esas manos que me tenían loco. Caminé pesadamente por la oscuridad que se abría paso ante mí.

Llegué a mi casa y no hice nada, solo me dejé caer en la cama con ropa y todo, sin importarme nada. Busqué en mi bolsillo una copia de la foto donde estaban grabadas para siempre esas hermosas manos, esas perfectas manos, que según mi amigo Jack, nunca las encontraría.

No creía lo que el me decía, si las encontraría y no descansaría hasta tenerlas con las mías. Me dormí y soñé con sus manos. Lo único que veía en mi sueño eran sus manos al igual que en la foto.

Iba de camino al trabajo, lento y sin apresurarme. Miraba las manos de cada mujer a la que veía pasar frente mío. Observaba cada detalle de esas manos, de todas las manos, tenía la esperanza de que alguna de ellas fueran las que buscaba.

Llegué al trabajo y me quedé en mi oficina toda la mañana, tenía que hacer unos trabajos. No me moví de ahí durante unas horas hasta que finalicé mis encargos. Llamé a Marie, mi secretaría, por el teléfono y le pedí que me trajera el almuerzo, ella sabía cual era.

- Aquí tiene lo que pidió – dijo, miré la bandeja tenía rosas blancas. Me quede sorprendido ante aquello, como podía saber ella de la foto, como podía saber que ahora yo amaba las rosas blancas, era imposible.
- Gracias – seguí mirando las flores y cuando apoyo la bandeja en el escritorio, me detuve a mirar sus manos, ya por la costumbre que sentía de observar las manos de todos. Me paralicé al instante, me perdí en sus manos, y sonreí ante ellas. Eran las manos que buscaba. Esas manos habían estado entré las mías siempre. Esas manos trabajaron a mi lado durante diez años y nunca las había observado, nunca me había detenido a verlas.

Ahora las tenía frente mío, las tenía a unos centímetros. Me atreví a llevar las mías sobre las de Marie, y las acaricié suave, ella no retiro las suyas. Sentí una descarga eléctrica cuando el contacto se produjo. Solo miré sus manos y nada más.

Me levanté de mi escritorio y caminé a su lado para poder sostener sus manos junto a las mías con más facilidad, solo miraba nuestras manos juntas. Ella no decía palabra, yo pensé que estaría desconcertada ante lo que yo hacía pero no, se separo de mis manos y tomo mi barbilla para levantar mi rostro y que estuviera a la altura del suyo, lo que vi cambio mi forma de pensar.

No eran sus manos lo que yo amaba. Siempre había sabido de quien eran esas manos y ahora que lo había descubierto, sabía que yo estaba enamorado de esa persona, de Marie. Y ella me correspondía, me acerqué a besarla, sintiendo ahora que no solo sus manos, si no todo su ser era lo que yo quería, eran lo que yo amaba.

Mar. 12th, 2011

Hermione

Mi único dueño

- ¡Corre! ¡Que nos van a ver! – le grité a Tom sujetando con fuerza su mano.
- Tu eres la lenta – me informó tirando de mi mano.

Estábamos a mitad del bosque y no podíamos encontrar la salida. Nos habíamos escapado de la casa y no sabíamos como regresar. Pasaba muy cerca de los árboles, sentía miedo de llevarme puesto alguno. Pero por suerte Tom tenía más reflejos que yo y tiraba de mí en los momentos adecuados.

- ¿Dónde estamos? – pregunte disminuyendo la velocidad. Eche un vistazo a mi alrededor, nada. Bosque, árboles, bosque y más árboles. Estaba todo oscuro, a donde iríamos ahora. ¿Podríamos salir de ese lugar?
- Para, ya estamos lejos – me aviso él y freno de repente acercándome a él, me abrazo por la cintura – ¿estas bien?
- Si – mentí. Cuando el paso la mano por mi espalda a modo de caricia, yo me retorcí de dolor.
- ¿Qué tienes? – pregunte soltándome, me dio la vuelta y levanto mi remera sin mi consentimiento. – Lizzie ¿Quién te hizo eso? - pregunto observando mi herida, sangraba y dolía.
- No lo se.

Era la verdad, habíamos estado encerrados en ese lugar más de dos semanas, no sabía que pasaba en el exterior, no sabía que era de la vida de mi familia, no sabía con quien había estado, no sabía nada. Pero si sabía lo que había ocurrido conmigo.

Me había golpeado, me había pegado a más no poder. Todo con la presencia de Tom, claro el no podía ver nada si no lo hubiese impedido. Como yo lo hubiera hecho.

- Cuanto lo siento – se disculpó a la vez que rasgaba su remera para limpiar mi herida suave y delicado.
- No es tu culpa – le dije sincera, no era culpa de él que yo estuviera lastimada.
- Si que lo es, por mi culpa estamos acá – comentó casi en un susurro.
- No digas eso, estamos acá porque nos encontrábamos en el lugar equivocado el día equivocado.
- Nunca me lo voy a perdonar.

Bajo mi remera cuando finalizó de limpiar mi herida. Me sujetó de la mano y tiró de mí para ir contra un árbol, se sentó y me acomodo en sus piernas despacio para no lastimar mi herida. Acaricio mi mejilla con sus dedos, lento y decidido. Como si a cada caricia quisiera borrar algo de mi piel.

- Me siento horrible – dije dejando que las lágrimas cayeran por mi mejilla.
- No llores – pidió limpiando mis lágrimas – no lo hagas, por favor.
- Quiero volver a ser tuya – pedí mirándolo fijamente a los ojos.
- Lizzie…
- Bésame, hazlo como antes. – me acerqué a él aún con mis lágrimas corriendo por mis mejillas y lo besé, con ansias y desesperación. Quería borrar el rastro que había dejado en mí.

Respondió a mi beso con pasión, recordaba al igual que yo los momentos felices que habíamos vivido unos días antes de que todo eso pasara, antes de que nos secuestraran. El tampoco se quería separar de mí, quería quedarme así para siempre.

- Lizzie – sujetó con sus manos mi rostro y me aparto de su cara, no abrí los ojos – no puedo, acá no.

No lo entendía, él ya lo había hecho conmigo antes, habíamos estado juntos mucho tiempo y nunca había dicho que no, qué habría cambiado en el para que ahora no quisiera. ¿No quería porque mi cuerpo había sido robado por otra persona?

- Tom – supliqué pero el no respondió. Me levante ofendida y dolida de entre sus brazos y camine hacía el bosque sin detenerme. Quería perderme de él, no quería estar con él, me había lastimado. Su simple negación había destrozado mi corazón.

Podía ser estúpido que reaccionara así, pero después de lo ocurrido, no sabía como pensar y reaccionar adecuadamente. Comencé a correr en cuanto sentí que me seguí, quería escapar.

Di vueltas por el bosque hasta que noté un poco de luz, me guíe el destello que se formaba al final de mi camino, seguí caminando hasta que termine por salir del bosque, y corrí más libremente bajo la luz de la luna junto a un lago.

- ¡Lizzie! – gritaba Tom a mis espaldas.
- Déjame – le grité también mientras corría para separarme de él.

Me alcanzó y me sujeto por el brazo haciéndome voltear para verlo. Mis ojos hinchados seguían derramando lágrimas. Baje la mirada al piso, mire sin ver mis pies.

- Tu ya no me quieres –no pregunté si no que afirme.
- ¿Pero qué dices? – pregunto levantando mi rostro con un dedo para que lo pudiera ver o el verme a mi.
- La verdad, ellos me han tocado y tu ya no quieres estar conmigo.

Me separé otra vez de él y corrí a la orilla del lago para dejarme caer sobre el césped, metiendo los pies en el agua, sujetando mi rostro con las manos mientras sollozaba. Sentí su brazo alrededor de mi hombre y sus labios tocar mi mejilla, no me moví.

Una de sus manos se posó sobre mi pierna y la otra viaje por mi espalda tan suave que no dolía, recorrió la herida de arriba hacía abajo sin parar. Sus besos iban de mi mejilla a mi oreja y viceversa.

Me separé con brusquedad y me lancé al lago y nadé lo más lejos que pude. El se tiro junto a mí. Cuando no pude mover más los brazos me tendí sobre el agua sin moverme, él llego a mi lado y me volteó sujetándome de la cintura fuerte.

- Nunca digas que yo no te quiero o que no quiero estar contigo, eso son puras mentiras – me beso con brutalidad y pasión, no me dio tiempo a responder, se abrió paso entre mis labios y comenzó a explorar mi boca desenfrenadamente, a la vez que sus manos lo hacían con mi cuerpo.

Mis brazos colgaban a los costados de mi cuerpo, no sabía como responder ante su acto. No me lo esperaba, hacía unos minutos se había negado y ahora me estaba desnudando a mitad de un lago.

No me quejé a nada, mi herida al estar en contacto con el agua no dolía. Cuando ya sentí que no iba a poder negarme y que había conseguido lo que quería respondí, respondí a igual manera que él. Quería volver a sentirlo como antes, quería volver a ser la misma que antes, quería olvidar lo que había pasado en las últimas semanas, quería borrar de mi mente las imágenes del sufrimiento que me había causado esos extraños, quería volver a pertenecerle, quería que él fuera mi único dueño otra vez.
Hermione

Writer's Block: Happy, happy, joy, joy

Which song makes you happy every time you hear it, and why?

Pues la canción que me pone feliz siempre que las escucho, bueno son todas las de los Jonas ^^ JAJAJ

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